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Un fin de semana en Bolonia

weekend a bologna hotel maggiore bolognaLa ciudad no es una metrópoli, pero la mejor manera de disfrutar plenamente de su espíritu camaleónico es perderse bajo los pórticos con la cabeza mirando hacia arriba para seguir los frisos, las decoraciones, los perfumes, la música y las sorpresas inesperadas.

Bolonia, gracias a su larga tradición universitaria, tiene mil identidades y muchos secretos que la hacen fascinante, incluso para quienes la conocen desde siempre: por eso tiene muchos turistas leales que a menudo regresan tan pronto como pueden.

Hemos tratamos de señalar una pequeña lista de lugares imprescindibles para conocer, no demasiado convencionales, con la esperanza de que le sea útil para descubrir el encanto de esta antigua ciudad medieval en constante evolución.
DÍA UNO
Comience por las TORRES, le será útil para comprender la identidad de Bolonia en la época comunal y la gran belleza de esta insólita ciudad. Garisenda (48,16 m) y Asinelli (97,2 m) son las más populares y singulares de las 20 torres de la época medieval que aún se conservan. Justo detrás de estos dos símbolos de la ciudad se ramifican una serie de calles en las que hay espléndidos edificios medievales, todos naturalmente dotados de pórticos.

Embocando la Strada Maggiore en el n. ° 19, seguramente se sentirá atraído por el espléndido pórtico de madera de Casa Isolani, uno de los pocos edificios, magníficamente conservado de la ciudad del siglo XIII.

Tendrá que agudizar la vista buscando las tres flechas clavadas en el techo de madera del pórtico, el hecho que engañó al inexperto arquero está envuelto en la leyenda.

Desde la Strada Maggiore prodrá hacer un pequeño desvío a través de corte Isolani para llegar a la plaza más sugestiva de la ciudad: PLAZA DE SAN ESTEBAN.

Construida como imitación del templo de Jerusalén, hoy es un pequeño escriño precioso de palacios antiguos, con la espléndida fachada de San Esteban, más fácilmente identificada por los lugareños como el nombre de «Le Sette Chiese». En esta plaza, uno tiene la sensación de que todo es precioso, y de que el tiempo se hubiese detenido por siglos.

Después de la visita obligatoria de las Siete iglesias, tómese un momento para sentarse y contemplar la plaza asimétrica en una esquina entre los palacios de las familias senatoriales más antiguas.

Tan pronto como usted se sienta satisfecho del espectáculo, con la Basílica detrás, siga el perfil de la plaza a lo largo del pórtico hacia la izquierda sin hacerse distraer por el piso un poco difícil de recorrer y mantenga los ojos dirigidos hacia arriba sobre el Palazzo Bolognini Amorini Salina. No deje que solo la cara del demonio le llame la atención, sino que deténgase para apreciar la riqueza de los frisos en los capiteles y el agradable cuidado en la definición de las caras en barro cocido que parecen observarlo.

Dejada atrás la plaza, podrá ingresar al «Cuádrilatero», nombre con el que los boloñeses suelen llamar una zona entre Plaza Mayor, Via Castiglione, Via Farini y Plaza Galvani. La antigua zona de comercios lo mantendrá ocupado el tiempo suficiente para encontrar el lugar adecuado para comer, entre las antiguas tiendas de salami y el colorido mercado.

Justo dentro del Cuadrilátero, en via Clavature, está la entrada de la iglesia de Santa Maria della Vita, en la capilla a la derecha del altar se conserva una de las obras maestras de Niccolò dell'Arca: el llanto sobre Cristo muerto. Esta composición expresiva y conmovedora de figuras de barro cocido es quizás uno de los tesoros más preciados de la ciudad. Continúe su visita hacia la Plaza Mayor donde lo invitará a entrar la sexta iglesia más grande del mundo cristiano, San Petronio, con su fachada sin terminar, decorada con esculturas de Jacopo della Quercia, En su interior encontrará la famosa Meridiana y obras de gran valor artístico, incluido el ciclo de frescos del siglo XV de Giovanni da Modena que representan el Viaje de los Reyes Magos, escenas de la vida de San Petronio, el Paraíso y el Infierno.

A la salida, le aconsejamos recorrer el Pavaglione, el largo porche que rodeaba las antiguas aulas universitarias, al Museo Arqueológico y el Archiginnasio, una etapa obligatoria debido a la importante tradición universitaria de la ciudad.

Entonces será el momento adecuado para tomar el ascensor detrás del ábside de San Petronio, subir hasta la  Terraza de San Petronio y disfrutar de las vista panorámica de toda la ciudad, a la luz rosa del ocaso que comienza a colorear de azul las colinas, suspirando por todo el espectáculo, con los edificios en barro cocido que el sol  menguante hace brillar, terminando su excursión del mejor modo.
DÍA DOS:
Una vez que haya satisfecho  su estómago con el rico desayuno buffet en el salón de desayunos del Hotel Maggiore Bologna el segundo día de su visita podría ser transcurrido con un viaje por las colinas de la ciudad; si tiene el coche, le sugerimos un viaje por las hermosas carreteras de nuestro Apenino hacia la Rocchetta Mattei (atención, es mejor reservar con tiempo).

Entre las colinas de Grizzana, Morandi y Riola se levantan las extrañas torres de esta excéntrica arquitectura.

La visita guiada de los voluntarios lo asombrará hasta la salida.

No muy lejos de la Rocchetta, a menos de un kilómetro, hay una parada obligatoria en la espléndida iglesia de Santa Maria Assunta, diseñada por el renombrado arquitecto finlandés Alvar Aalto en 1966.

Si, en cambio, no desea alejarse del centro, existe la posibilidad de vivir otra experiencia 100% boloñesa: caminar a lo largo del pórtico que desde Meloncello, cerca del estadio, conduce a la Basílica de San Luca.

No importa cómo sea el clima y a qué hora irá allí, estará cubierto por pórticos iluminados por la noche y estará en compañía de muchos locales que suben para hacer ejercicio y por tradición hasta la Virgen de San Luca, una de las raras vírgenes negras.

  • Kid Pass
  • Hotel Maggiore è Bologna
  • Albergabici
  • DogTourist
  • Pet Friendly
  • Homo Mobilis by Repower

LOCALIZACIÓN